Debido a la situación de pandemia, se emitirá una modificación que incorpora el proceso de inhumación para las víctimas de esta enfermedad y exhortó a la población a tener respeto para las víctimas y sus deudos.

El ministro de Salud, Victor Zamora, reveló que la capacidad crematoria se verá saturada en algún momento debido a que la cantidad de muertos por el COVID-19 ya supera a la cantidad de crematorios, que en todo el país suman solamente 14.

“(…)en el país solamente contamos con 14 crematorios. En Lima tenemos seis, del total de fallecidos podemos decir que por lo menos con el Seguro Integral de Salud la cremación ha sido financiada en su totalidad para 115 de ellos y otro tanto ha sido financiado por EsSalud. En este momento no existen casos que estuvieran esperando su cremación”, comentó.

“Con el tiempo el protocolo ha ido teniendo varias modificaciones y una de ellas, va a ser entre hoy y mañana, la incorporación de una recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la cremación no sea la opción número uno sino sea una opción entre dos. La cremación o la inhumación (…) Lo que sí con la nueva norma se va a facilitar que los fallecidos puedan ser inhumados en cementerios locales o en los lugares que los alcaldes y las beneficencias decidan”, aseveró.

Sin embargo, la palabra inhumación saltó a la vista, ya que su empleo no es habitual para muchos, pero sí su significado.

NHUMACIÓN

La inhumación es el proceso mediante el cual el cuerpo de una persona fallecida es enterrado, ya sea en un ataúd bajo tierra o colocado en un nicho, siempre en un cementerio o lugar específico legalmente destinado para este proceso.

Además, al momento de la inhumación se siguen una serie de procesos de embalsamamiento y ritos que difieren según las religiones y costumbres de una comunidad.

Debido a la situación de pandemia que se vive actualmente, la inhumación se va a tener que variar según una serie de protocolos de bioseguridad tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el fin de que este proceso no signifique un peligro de contagio para los deudos.

UN POCO DE HISTORIA

La inhumación de los muertos data de hace miles de años. Según estudios y descubrimientos arqueológicos, este proceso ya lo desarrollaban los neandertales, la otra especie humana inteligente, hace 50 mil años atrás.

El descubrimiento de un enterramiento de este tipo fue en el sudoeste de Francia, y fue publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), a cargo de William Rendu, autor principal del estudio e investigador en el Centro de Investigación Internacional en Humanidades y Ciencias Sociales (CIRHUS) en Nueva York.

“La naturaleza relativamente prístina de estos restos de 50.000 años de antigüedad implica que se cubrieron poco después de la muerte, apoyando fuertemente nuestra conclusión de que los neandertales en esta parte de Europa hacían lo necesario para enterrar a sus muertos”, refiere Rendu.

EXHUMACIÓN

En el caso de la exhumación, este proceso vendría a ser lo contrario a la inhumación, es decir, es el desentierro de un cadáver.

Este proceso es considerado ilegal y solo puede aplicarse bajo mandato judicial a fin de esclarecer dudas o recopilar información durante un proceso de investigación jurídica.

A diferencia de la cremación, que convierte los restos humanos en cenizas mediante la exposición al fuego en un horno crematorio; la inhumación permite que el cadáver continúe su proceso de descomposición de forma natural, conservando restos de ADN que, en caso de ser necesarios y requeridos por la justicia, pueden ser tomados mediante una exhumación.

La ventaja de la cremación es la de eliminar todo rastro que pueda comprometer la salud de los demás, pues al ser sometido al fuego, es cuerpo humano y todas las bacterias y virus que pueda albergar, son eliminados. Razón por la cual, fue la recomendación primaria de la OMS para tratar los restos de las víctimas del COVID-19.

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