Las funerarias recurren a videoconferencias, YouTube y retransmisiones en Facebook para tratar de acercar los sepelios a familiares y amigos.

El coronavirus es una de las enfermedades que más nos ha deshumanizado. No sólo por la situación de confinamiento. La ley obliga a que no se produzcan aglomeraciones de personas incluso en la peor de las situaciones. Quienes fallecen a causa del virus lo hacen sólos, en habitaciones aisladas. Y son enterrados prácticamente de la misma forma.

Los privilegiados que pueden acudir -los más allegados- a despedirlos piden a las funerarias un certificado para transitar hasta el cementerio sin ser multados por la policía, que estos días controla que se cumpla el confinamiento. Las funerarias tratan de afrontar la situación con tecnología. Redes sociales como Youtube o Facebook son el vehículo idóneo en estos casos. Jamás será como despedirse de la forma que hemos hecho siempre, pero no hay otra forma de hacerlo.

«Como muchas personas no pueden ir a misa, los familiares trasmiten directamente desde su canal de YouTube. ellos generan el enlace a todas aquellas personas que quieran escuchar el culto. Y nuestro consejo sigue siendo #quedateencasa por ti y por todos», algunas empresas que ofrece además el envío de condolencias de forma telemática a los familiares de quienes fallecen estos días: correo electrónico, WhatsApp o el propio perfil de Facebook son los canales.

Youtube, WhatsApp o Facebook son algunos de los canales utilizados por las funerarias para acercar los sepelios a familiares y amigos

La mayoria de Paises ha prohibido la celebración de velatorios y funerales a fin de minimizar los riesgos de contagio. Hay familiares que tratan de hacer la retransmisión por su cuenta, pese a que es algo que no está permitido. «Era un hombre maravilloso. A su entierro hubieran acudido centenares de personas en otras circunstancias pero al final no llegábamos ni a diez. Uno de los allegados nos pasó antes un enlace para emitir el entierro. Al final la funeraria no le dejó hacerlo y se transmitió únicamente el audio. Es durísimo no poder despedirte de tus seres queridos más cercanos», explica una persona que prefiere mantenerse en el anonimato, y que acudió físicamente a este funeral.

«Calculo que había 200 ó 300 personas escuchando el entierro. Había activas unas 100 conexiones y estoy seguro de que no había menos de tres personas pegados a cada móvil. En otras circunstancias su despido habría sido multitudinario», explica la misma persona.

La familia del fallecido es quien envia un enlace, facilitado por la funeraria, a quienes desean estar ‘presentes’ en la ceremonia. Una cámara situada en la sala recoge lo que suceda para distribuir el contenido en directo. No es, ni mucho menos, el escenario ideal, si es que se puede hablar de un entierro en estos términos, pero la tecnología permite, al menos, acortar la distancia, acercar el adiós.

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